«Sinceramente, este documental fue una sorpresa para mí en su totalidad. Comenzando por vencer mi vergüenza natural, a mis 52 años, para hablar en público.
Hablar de cómo es, cómo se siente, cómo se ve una mujer de 50 años a si misma y poder decirlo sin tapujos, ni adornos, sino como una realidad que se le escapa a personas más jóvenes que te ven como una mujer sin sexo, con sudores, sin intereses o sin nada interesante que contar.
Fue natural poder compartir que soy una mujer de 52 años vibrante. Con una vida sexual que decido yo sin complejos y de la que hablo con naturalidad.
Hablar de mis más y mis menos con la menopausia, como proceso natural y sin complejos. Hablar desde mis 50 sintiéndome una mujer vital, con ganas y energía para vivir mucho y con mucho que dar. Una mujer que ha podido cuidar y acompañar a sus mayores, llena de vitalidad y, por qué no, de algún achaque.
El documental ha sido hablar sin complejos y ver cómo otras mujeres también lo hacen. Escuchar y ver cómo cada una de las cincuenta mujeres siente y vive de manera diferente realidades compartidas como la menopausia y la madurez como algo natural, lleno de contradicciones y experiencias, de vivencias y realidades que no hay que esconder y que son diferentes, como cada una de las cincuenta.
Vi mujeres hermosas, que se sienten hermosas y que saben que sus 50 están llenos de vida, todas las cosas que han vivido y, especialmente, las que tienen por vivir….. No vi mujeres invisibles por sus 50, sino que vi…. Que me sentí parte de la luz de mujeres de 50 orgullosas, divertidas, reflexivas, luchadoras, expectantes…..
El documental me hizo ver que 50 años significa mucho vivido, algo aprendido y que mis 50 tienen su puntito.«
