«Me pareció que sentarme frente a esa cámara podría ser una experiencia divertida, pero después de ver el documental me sentí «parte de algo grande»: Mismos temas, misma «mitad de nuestras vidas» y, como resultado, un caleidoscopio de identidades, experiencias, maneras de sentir, miedos, sueños, vulnerabilidades y fortalezas…
Sentí que conocer algunos puntos en común en esta etapa vital nos acerca entre nosotras y, también, al resto de espectadoras y espectadores. Además, supe que compartir y comprender nuestras diferencias, ¡también!
Sentí que sí había sido divertido y que también había sido grande poder romper tabúes y generar un granito de arena para una sororidad cada vez más presente.
Gracias Nuria por hacer «tu magia» con los cachitos de nosotras.«
