«Cuando me comentaron que estaban buscando mujeres de 50 para un documental, me pareció un planazo para acudir con mi hermana y hacer algo juntas. Fue como una excusa para vernos.
Al llegar, Nuria nos hizo sentirnos muy cómodas. Me gustó mucho escuchar a mi hermana contestar a todas sus preguntas, ver nuestras contradicciones y saber que eso no importaba. Lo mismo me pasó al ver el documental. Era curioso cómo, aun teniendo distintas vivencias, situaciones dispares, objetivos diferentes … al escuchar al resto de mujeres las entendía perfectamente y las sentía cerca.
He de confesar que salí de la grabación con un sabor agridulce. Había sido un rato muy agradable, pero seguía teniendo mil palabras en mi garganta. Algunos temas me habían revuelto un poco por dentro y tenía un pequeño pesar al imaginar las respuestas que hubiesen dado mi madre y mi abuela a algunas de las preguntas.
¡Necesitamos una segunda parte! jajaja.«
