Raquel

«Al llegar a los 54 años, muchas personas experimentamos una mezcla de sentimientos sobre el paso del tiempo. Por un lado, hay una sensación de sabiduría y fortaleza adquirida a lo largo de los años. Pero también puede haber cierta nostalgia por el pasado, por los momentos vividos y las oportunidades que quedaron atrás. Esta reflexión a menudo lleva a revalorar las prioridades y a buscar un equilibrio entre aceptar el presente y aceptar lo vivido.

En esta etapa, muchas mujeres encontramos un nuevo sentido de libertad y autenticidad. Sin hijos, con la familia siempre cerca y con una pareja que me acompaña en todo, dedicarse a uno mismo es fácil. No todo es color de rosa, pero voy con un lápiz pintando lo que puedo. «